Oveja gris

Creo que no me conozco, ¿actúo como realmente soy?

Soy una borde que se suaviza gastando un humor negro desteñido.

Sinceramente no sé ya dónde está la línea entre la personalidad que he forjado yo y la máscara exigidapara encajar en esta sociedad.

No me gustan las máscaras pero, aunque cueste y duela admitirlo, son necesarias. Son necesarias si quieres hacer tu vida, son necesarias porque necesitamos un trabajo, son necesarias por conveniencia. Les sonreímos sin ganas al vecino porque quizá mañana queremos que nos dé un poco de sal y nos va a mirar mal si nunca antes le habíamos hablado y ahora le pedimos algo.

Suena muy bonito e idílico ir contracorriente.

No nos importa lo que la gente piense de nosotros, pero por poco que nos importe afecta a nuestra vida.

El profesor te pondrá más nota si hablas con él después de clase.

El compañero te invitará hoy al café si le preguntas qué tal el día.

¿Crees que te darán ese puesto de trabajo si respondes con respuestas breves en la entrevista?

La base está en crear un vínculo, real o ficticio. A veces sale, te apetece, te cae bien, otras no…

Mi mente va más rápido que mis manos y estoy perdiendo el hilo de lo que quiero contar, así que dejo muy mucho en el tintero.

Quiero pensar que no soy hipócrita, que simplemente me adapto a la sociedad que me rodea, supongo que sólo intento autoconvencerme para no decepcionarme a mí misma.

No disfruto de la conversación trivial, de hablar con gente que no aporta nada a mi vida, disfruto del silencio.

No disfruto de la compañía porque sí  de gente que no aporta nada a mi vida, disfruto de la soledad.

Mi yo de hace pocos años estaría decepcionada de mí:

– ¿En el futuro no vistes gótica? ¿En serio en el futuro no te atreves a ponerte el pelo azul? ¿En qué te has convertido?

En una oveja negra que se ha teñido de blanco, o quizás a la que le empiezan a salir las canas.

A veces me pregunto quién sería y yo sin estos hilos, que cada vez tengo más.

A veces me pregunto si me dejaré llevar del todo, si acabaré siendo, definitivamente, una marioneta más toda la vida.

Envidio a la gente que es capaz de ser ella misma al 100%, si es que existen.

¿Qué porcentaje de mi persona sale a la luz en mi día a día?

Y cuando no llevo máscara me llaman fría.

No siento lo mismo que tú, pero no soy fría, siento con cada poro de mi piel.

Amo intensamente, me hipnotiza mirar las olas, pasaría horas mirando un cielo estrellado, quiero a mis amigos como si fueran familia, lloro y río con historias. Te sorprendería saber lo dulce que soy bajo mi humor ácido y mi desinterés por la vida social.

¿Por qué no dar dos besos a un desconocido o no sentirme cómoda con una conversación que para mí es forzada es ser fría?

No soy antisocial, sólo evito, cuando puedo, a la gente que me prefiere con la lana decolorada antes que con mi abrigo negro.

 

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© 2017 Mel Köiv. Todos los derechos reservados.

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