La sutil diferencia entre levantarte y sujetarte

¿Recuerdas cuando estabas al borde de un precipicio?
Tenías los ojos cerrados.
Te agarraba la mano para no dejarte caer y, por suerte, encontraste una mano más. Subiste, no sin esfuerzo, y sin mirar atrás me reprochaste no haberte agarrado más fuerte, si hubieras abierto los ojos habrías visto que yo también estaba al borde del precipicio, que no tiraba desde arriba pero te agarraba desde un lado, por eso no podía levantarte pero tampoco te dejaba caer.
Ahora soy yo la que sigue aquí, sin saber muy bien a qué agarrarme para subir.



 

Los “Me gusta” motivan, compartir ayuda más de lo que imaginas y los comentarios me dejan saber tu opinión respecto a lo que hago.
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© 2016 Mel Köiv. Todos los derechos reservados.

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