La casita del campo

¿Que yo qué? No no, para nada, te equivocas. Yo no dije eso en ningún momento.

No, no dije que lo quería, lo necesito, ¿no lo entiendes? No es lo mismo.

¿Que cuál es la diferencia? ¿En serio lo preguntas? Pasar un día sin ello es como pasar un minuto sin oxigeno, me falta algo. Dentro de mi algo muere… Lo sé, lo siento. Casi veo como mi alma se vuelve gris, como se apaga cuando paso un día sin beber. Y sin embargo solo lo hago una vez a la semana, por ti.
No es un mero capricho. LO NECESITO.

Escúchame, cielo, tu vas todas las semanas a la peluquería, ¿no? Pues igual que tu necesitas eso, yo necesito pasar la noche en el bar, es solo una vez a la semana, ¿que más da?

Ya hemos hablado de eso, no necesito ir a ninguna clínica de desintoxicación, deja de hacer caso a las ideas de las locas de tus amigas. Además no nos lo podemos permitir, mañana hablamos, deja de preocuparte, estaré bien.

Y yo a ti.

— Perdona, mi esposa. Le dije que iba al bar a tomar algo. Es lo que le digo cada semana. Ni si quiera me gusta el alcohol, pero no se me ocurrió otra cosa. Desde que le conté que cuando no aparecía es por que pasaba la noche en el bar, me emborracho al salir de aquí solo para mantener mi coartada. Ya sé que es absurdo, pero ¿qué le iba a decir si no? “Cariño, soy gay, no he salido del armario porque tengo mucho que perder, a ti, a los niños, puede que incluso mi trabajo”. Toda mi vida daría un vuelco, nada sería como antes…
Y tampoco puedo contarle esto, no lo entendería, créeme, lo he intentado. Así que le conté la tontería del alcohol, me pareció mucho mejor que decirle que me tiro a jovencitos para satisfacer las necesidades que ella no puede y los traigo a mi casita de campo. La cual ni sabe que tengo.
¿Te gusta? -soltó una sonrisa tímida mientras se acercaba al joven-. He intentado que sea acogedora, es lo mínimo que podía hacer.
Por Dios, ¿dónde están mis modales?, no me he dado cuenta de quitarte esto -añadió desatando la mordaza de la boca del joven- debe ser por lo sexy que estas con ella. Ahora ponte tan cómodo como las cuerdas te lo permitan, cielo.

Los “Me gusta” motivan, compartir ayuda más de lo que imaginas y los comentarios me dejan saber tu opinión respecto a lo que hago.
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© 2015 Mel Köiv. Todos los derechos reservados.

Necesito un asesor que me ponga los títulos.

Acepto sugerencias, por cierto.

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