La historia del loco, John Katzenbach

Francis dirigió la vista más allá de la enorme verja que había cruzado a su llegada al hospital. Estaba abierta de par en par.
-La cierran por la noche -dijo Negro Chico antes de que se lo preguntara.
-El señor Evans pensaba que intentaría escaparme -comentó Francis.
-La gente siempre piensa que eso es lo que harán las personas que están aquí. -Sacudió la cabeza con una sonrisa-. Hasta el señor del Mal (Evans). Lleva aquí un par de años y ya debería saber que no es así.
-¿Por qué no? -preguntó Francis-. ¿Por qué no intenta huir la gente?
-Ya sabes la respuesta, Pajarillo -suspiró Negro Chico-. No es cuestión de vallas ni de puertas cerradas con llave, aunque tenemos un montón. Hay muchas formas de tener a una persona encerrada. Piénsalo. Pero la mejor no tiene nada que ver con fármacos o cerrojos: aquí nadie tiene adónde ir. Si no tienes eso, no te vas. Es así de simple.

 

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